Con fecha límite el 31 de diciembre de 2025, todas las empresas deberán:
- Reducir la jornada laboral de los empleados a 37,5 horas semanales, asegurando que esta reducción no afecte a sus salarios ni a sus beneficios, permitiendo una transición equilibrada para empresas y trabajadores.
- Implementar un sistema de registro digital obligatorio de la jornada laboral, eliminando los antiguos sistemas en papel y mejorando la trazabilidad, la transparencia y el control del tiempo de trabajo.
- Garantizar el derecho a la desconexión digital de los empleados, estableciendo medidas claras para que puedan respetar sus horarios de descanso, evitando la sobrecarga laboral y fomentando el equilibrio entre la vida profesional y personal.
El incumplimiento de estas medidas podría implicar sanciones de hasta 10.000 euros.