Los lectores de acceso se presentan en diferentes formatos, cada uno ofreciendo un equilibrio único entre comodidad y seguridad. Además, cada tipo se ajusta a distintas normativas de seguridad europeas y globales. Los más comunes son:
- Lectores de tarjeta (RFID / proximidad): Los empleados presentan una tarjeta o credencial al lector. Rápido, económico y fácil de gestionar a gran escala.
- Lectores con código PIN: Los usuarios introducen un código personal en un teclado. No se necesita tarjeta física, aunque los códigos pueden compartirse si las políticas no son estrictas.
- Lectores biométricos: La huella dactilar o el reconocimiento facial añaden una capa extra de seguridad al verificar a la persona, no solo la credencial. Ideal para zonas de alta seguridad.
- Lectores móviles: Smartphones o wearables actúan como llaves digitales. El personal puede usar Bluetooth, NFC o códigos QR para una experiencia sin contacto y sencilla.
- Lectores multi-tecnología: Combinan varios métodos (por ejemplo, tarjeta + PIN, o móvil + biometría) para máxima flexibilidad y protección en capas.
Cada opción se integra con el sistema de control de accesos de Protime, lo que permite combinar tecnologías en distintos centros, tanto nacionales como internacionales. Así, las áreas de alto riesgo tienen seguridad reforzada, mientras que los accesos cotidianos permanecen rápidos y cómodos.